“Lo que era monte y culebra nosotros lo llevamos a lo que es hoy en día”


El fundo Las 3R avanza en la transición agroecológica (I)

Diego Sequera
Prensa del monte
Cuando se entra a San Felipe por La Marroquina, a los pocos metros antes del cruce hacia Las Tapias, se comienza a divisar las 59 hectáreas del Fundo las 3R (Unidad de Producción cooperativa). Quienes por esa vía transiten, divisarán el sistema de riego, la siembra de pimentón y de batata, las lagunas, las casas de cultivo protegido (que algunos mal llamamos invernaderos). El fundo está activo y produciendo distintos rubros. Y se puede decir que es puntal en la transformación de un modo de producir que desmonta de un solo golpe el mito Monsanto, el mito de la dependencia total al Estado, y el mito latifundista de que gente del campesinado es incapaz de producir sin su tutela y su control. Demuestra, en sus ya seis años de rescate –y cuatro de transición hacia la agroecología- justamente lo contrario.
Cuenta Frai Silvera el inicio de esta historia:
“Este fundo fue rescatado en el 2006. Era supuestamente de un alemán y su suelo se encontraba totalmente ocioso. Donde ellos alegaban que no se producía, que no se podía dar nada. En el 2008 nosotros le hicimos una propuesta al estado para rescatarlo; nosotros estábamos en capacidad de darle un vuelco a lo que ellos venían planteando.
Esto nos costó. Fue una lucha bastante ardua, incluso llegamos a ser arremetidos por el terrateniente Von Vederman, y hasta por el presidente de Fedecámaras capítulo Yaracuy, Fandor Quiroga. 
El testaferro de este fundo, como nosotros lo llamamos, el administrador, era el mismo Quiroga, cosa que nos llamó bastante la atención en ese momento: un presidente de una cámara de empresarios que resulta que es empleado de otro. Fueron varias agresiones.  Nos llegaron a quemar un tractor”.
Breve observación sobre la quema de un tractor
En esos conflictos con los poderes económicos locales no nos vamos a meter en esta nota, pero no se puede dejar pasar lo que es, al menos a grandes rasgos, lo que fue, mejor dicho, el cuento del tractor. Lo que Frai llega apenas a mencionar, y que es materia para otra crónica, se trató de una experiencia más severa y violenta por más que la cuente de pasada: Frai y otro compañero fueron entrompaos, amenazados y encañonaos por dos sujetos que claramente traían un mensaje de ustedes saben quien. Buscaban a Frai. Era la orden. Ese oscuro otro que siempre debe recurrir a sicarios y matones para dar su brutal mensaje de propietario mandaba a algunos contratados a hacer la chamba que lo ensuciaría. Un golpe de suerte justo al borde de la ejecución le dio la vuelta a la trama y ahora Silvera y el otro compañero víctima de la intentona pueden echar el cuento.
El proyecto de Las 3R, primera parte
“Lo que era monte y culebra nosotros lo llevamos a lo que es hoy en día”, afirma Silvera. Lo que es hoy en día:
Producción diversificada de rubros: salvo alrededor de 40 hectáreas dedicadas exclusivamente al cultivo del maíz, en el resto del fundo prolifera la siembra de pimentón, batata, lechosa, plátano, yuca, auyama, impulsando la semilla autóctona, no manipulada ni extranjera. Semillas que corren el riesgo de extinguirse ante el control biopirata de las grandes transnacionales agrícolas. Cada ciclo de siembra se complementa, de forma programada se siembra y se cosecha tanto para distribución como consumo interno.
Y dice Frai:
“Empezamos con el financiamiento del 100% por parte del Estado. En ese momento nos financiaron la siembra total en maíz. En eso nos dimos cuenta de que nada más con el maíz no íbamos a ser ese campesino que en verdad nos habíamos planteado, más bien podíamos terminar como nuestros padres: nada más con una cosecha al año ahí se endeudaban y quedaban entrampados en esa rosca de deudas y hambre.
El maíz sí nos servía para cierta etapa del año –es el primer rubro estratégico del país- contribuyendo con el consumo, y tampoco es que lo desechamos sino que en su época del año y en una parte del suelo que nada más dejamos para ese rubro, pero nos dimos cuenta que teníamos que buscar la siembra de otros rubros, la siembra de las cosas que ustedes pueden ver aquí. Al ir sembrando otros rubros nos veníamos dando cuenta de que no era suficiente para autosustentarnos.
Todo esto es algo que nosotros ya tenemos programado ¿por qué, por ejemplo, la lumbricultura? Porque nos va a ayudar a quitarnos un poco de encima el abono químico, para ir trasplantando a la siembra abono orgánico, ¿por qué el plátano? Porque nos sirve para nosotros sostenernos (consumo y venta) pero también para la alimentación de las gallinas y los cerdos, que también tenemos, y así vamos dándole menos alimento concentrado.
Es un círculo que va a venir encerrando todo, y la diversificación es algo que tiene que ser bien programado en cualquier fundo de acuerdo a sus características: si no asumen este modo de transición estaríamos haciendo lo mismo que hacía el capitalista, lo que hace el terrateniente, con solo el fin de lucrarse sin ver otro tipo de diversidad o modo de trabajar y producir".
Geométricamente, Frai insiste en la figura del círculo como el que va conformando el proyecto, una vuelta en la que todas las aristas se complementen: el aspecto ecológico, el social, el económico, y sí, también, el cultural: otra cultura de la siembra a la vez nueva y antigua: sin agrotóxicos.
“Esa es parte del círculo que estamos formando, la siembra, los animales, el cultivo organopónico, el cómo dejar de utilizar los químicos, esta tecnología que estamos utilizando, a lo mejor no quisiéramos tener este poco de tuberías metida dentro de un fundo, porque no se vería bien, pero es una de las alternativas que nos da la tecnología para usar menos químicos y proteger más un cultivo. En vez de utilizar esas grandes extensiones de terreno sí lo podemos hacer en estas pequeñas extensiones que son las casas de cultivo protegido.
Es una forma de ir buscando que por autogestión ir cerrando ese círculo para que en unos cinco o seis años ya  tengamos concretado lo que aspiramos: crear una granja integral orgánica, demostrarle a la gente de la ciudad lo que se puede consumir dentro de un fundo con estas condiciones que vamos generando”.
En definitiva, pueblo prosumidor, agregamos nosotros.

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